lunes, 27 de febrero de 2017

proyecto relecturas

Mientras escribo estas líneas está sonando una canción idónea de Holy Ghost!, Okay. Y es que tengo que comerme mis palabras de una entrada recientemente pasada, cuando dije que dejaría este espacio para feminismo, el Colectivo Detroit y otras ocurrencias, y menos libros y reseñas, que para eso ya trabajaba de librera, y claro, no me quería ver por aquí “recomendando”, como si en las redes sociales prolongara la jornada laboral. It’s okay.

Sin embargo, prefiero evitar el formato reseña (de momento) porque me aburre. Y hablaros de mi proyecto de relecturas. Long story short: me parecía que cumplir los treinta era un momento cumbre para echar la vista atrás y volver a los libros de la adolescencia y los primeros años universitarios. Y quiero compartir las relecturas con vosotros en Twitter. Así que si estáis por allí, me podéis encontrar como @garymused. Aunque yo creo que casi todo el mundo que ha llegado aquí seguramente sea via Twitter. ¿Alguien en la sala que no?

Hasta ahora hemos hecho dos relecturas: Orlando de Virginia Woolf (#ReleerOrlando) en enero, y El maestro y Margarita de Bulgákov (#VolandIsBack) durante febrero. 

El resultado ha sido muy satisfactorio, hay gente que incluso ha leído ambos libros, como B. ;) Podríamos pasarnos horas hablando de estas obras, a las que a mí me gusta catalogar como de “la otra fantasía”. Lo fantástico fundido en lo cotidiano. No comparten estructura, ni personajes, ni motivo con las obras de género. No te ponen sobre aviso.

Orlando se presenta como una biografía y un repaso de la historia de Inglaterra desde la época isabelina a 1928, pero Orlando (SPOILER) es inmortal, y también cambia de género a media novela. En realidad, Woolf, que la consideró unas vacaciones de la escritura, la ideó pensando en su queridísima Vita Sackville-West, y es una oda a la vida de ésta última.

El maestro y Margarita es mi libro favorito. Lo digo siempre y a todo el mundo, sorry not sorry. Y siempre la resumo de la misma manera para que la gente se atreva con esta historia: Satanás y su séquito llegan al Moscú de los años 30 y empiezan a liarla. Además, incluye una novela histórica dentro de la novela sobre Poncio Pilato. También es metaliteratura pues podemos equiparar a Bulgákov con el Maestro, y a su mujer con Margarita Nikoláevna, a quien debemos poder leerla hoy. Es una sátira sobre el régimen estalinista en el mundo de la literatura y el teatro, un retrato de una ciudad que bulle con actividad cultural, y a la vez donde se reprime el arte intimista y la censura es feroz. Soy demasiado fan de Voland (aunque debería escribirlo con W) y no puedo ser imparcial. 

Y en marzo… My love for Heathcliff is like the eternals rocks beneath!!


Emily a la última moda de volantitos de 2017


Wuthering Heights de Emily Brönte. Todavía recuerdo que M. me convenció por teléfono porque yo pensaba que era una novelita rosa y no me apetecía parada nada (sí, he podido ser muy ignorante):

—Pero qué va, es una novela sobre el odio puro.

La leí en el verano después del primer año de carrera. No la pude soltar durante cuatro días.

El hashtag lo haremos sencillo: #ReadEmilyBrönte.

¿Os uniréis?

Será divertido, lo pasaremos bien. Leeremos buenos libros. 

Os avanzo que en abril tocan Los tres mosqueteros de Alexandre Dumas. Porque los leí con quince años y me hace gracia leerlos teniendo el doble de edad. Fue uno de los regalos de cumpleaños más bonitos que recuerdo. Quince años tiene mi amor y cinco libros en tapa dura de Dumas. A tus pies, mama.

No vamos a hacer paridad, porque hay un autor que no me quería dejar fuera, así que en mayo tocará Agatha Christie por partida doble. Y aquí abriré una votación para que elijamos los dos títulos. Uno que haya leído, otro que tenga pendiente.

Junio toca volver a Shakespeare. Y volveremos a votar entre todos, porque no me apetece releer las que ya he leído (bastante pocas). 

En julio, sin duda, haremos Little Women de Louise May Alcott, que leí varias veces cuando era niña, pero horror, en una versión abreviada. Así que toca saldar esta cuenta pendiente.

En agosto vuelve una vaca sagrada de la literatura rusa decimonónica. Empieza por D. Estuvo exiliado en Siberia. Escribía por dinero y acababa los manuscritos a toda prisa. Qué de vueltas para nombrar a Dostoievski. Tengo que decidir qué título, yo soy de las que piensan que hay que coger uno de los cortitos para empezar con él, aunque la tentación de leer primero Crimen y castigo sea muy grande. Y si hay algún neófito por ahí que necesite motivación… 

Septiembre será para Mercè Rodoreda y La plaça del diamant. Debo confesar que solamente he leído Mirall trencat y Aloma. Y me da un poquito de vergüenza, ya que es una autora de casa con la que una saca pecho cuando te piden recomendación de autor local en Balmes 129 bis.

Octubre y noviembre son los meses que no tengo muy decididos todavía. Os doy pistas de mis tres opciones, incluso podríamos intentar un triplete:

-Su mamá ha muerto.
-Panta rei.
-Por favor, no veáis la adaptación mala cinematográfica que la original es genial.

Diciembre pone broche final al proyecto con Kafka, seguramente con El proceso.

Iré informando por Twitter de los hashtags de cada mes.

Y ahora, cuatro consejos muy rápidos para leer literatura rusa/quitarse el miedo de una vez/tener excusa para caviar y vodka. Por favor, pongan al coro del Ejército Rojo de fondo:

1) La literatura rusa se lee lentamente. A veces por extensión, otras porque se necesita reflexión y los debidos descansos. Si sois lectores impacientes quizá no sea para vosotros. Pero puede ser toda una experiencia. De verdad, una se tiene que acostumbrar al ritmo. El ritmo en la estepa, incluso en los salones de la alta sociedad moscovita son así, pausados.

2) Para contextualizar, quizá está bien empezar con el siglo XIX y con una de las vacas sagradas. Por ejemplo, como decía nuestra admirada profesora de literatura rusa, de la Troika formada por Tolstoy, Dostoievski o Turguenev. O Gogol o Chéjov si preferís empezar con cuentos. Y por encima de todos estos, EL poeta, Pushkin (me da penita no nombrar a Goncharov porque es muy hardcore).

(ni un nombre femenino, I’m sorry, Ajmatova y amigas llegaron después. Pero empezar con el s. XIX es muy buena opción).

3) Para contextualizar mejor, estará bien que vayáis adquiriendo información de otros aspectos de la cultura rusa: la música, el ballet, la pintura, la gran producción de Mossfilm, etc. Investigad un mapa, o leed cuentos folklóricos rusos para aprender quién es Baba Yagá o Kalabok. Aprended qué es un patronímico. Sin miedo, escuchad el idioma, quizá nunca lo hayáis escuchado. Hay tantos aspectos culturales que conforman el “alma rusa”, que mientras la buscas, catedrales y nuevas palabras como koljós, o sovjós, o samovar y dacha, llegan a tu vida para no marcharse ya. Y entended que Rusia es medio Europa, medio, Asia, gran parte mística y letargo cosaco, y no es solo el país más extenso del mundo, es una federación que tiene dentro Osetia, Chechenia, etc.

4) Podéis confiar en los catálogos de Ediciones Nevsky, Automática Editorial, Acantilado o Galaxia Gutenberg. Y sobre todo, si ya que os ponéis os ponéis, en el Curso de literatura rusa de Vladimir Nabokov (valientes, leedlo en inglés, que es el original).

Os espero en marzo y en los próximos meses en Twitter.

¡Gracias y buena semana! 

p.D: ¡La semana que viene post colaborativo! Une femme? ¿Tienes blog? Pregúntame, estás a tiempo. 


3 comentarios:

  1. Para contextualizar la literatura y la cultura rusa yo leí El baile de Natacha de Orlando Figes. Es muy recomendable, para disfrutar aprendiendo más sobre ese fascinante país. Y muy ameno de leer.

    Pilar

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  2. Si llegáis a leer Cumbres Borrascosas en temporada veraniega me apunto, pero currently i'm very busy.
    Yo adoro Cumbres, pero hasta un limite insano. Es de esas novelas que amas más con retrospectiva,comprendes que los personajes son tan universales, tienen tanto de nuestra naturaleza dormida y brutal. Me tiro a las yugulares de aquellos que dicen que son insoportables, pues a lo mejor lo que no soportan es que sean un reflejo de cada criatura humana que puebla este mundo.
    Si en agosto leéis al tito Dosto me uno porque los hermanitos Karamazov por ahí. No me atrevo a iniciar este viaje sola, Jen. Es que los hermanos son mucho ruso.

    Un beso querida mía <3

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    1. Uy, yo no sé si puedo volver a leer Los hermanos Karamazov. ¿Tú me quieres matar? Además me gustaría que fuera uno de los de iniciación, para captar adeptos. Seguramente sea El doble. Pero si lo coges en verano, la estepa está contigo, y tendrás la fuerza de una cosaca. I know.
      De acuerdo en todo lo que dices sobre Cumbres :)
      ¡Besis!

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